El eterno dilema del servicio en Chile ¿tan malo es?

Se me ocurre poner en el buscador la frase “mal servicio en restaurantes de Chile” sólo atendiendo a un comentario de Julio Cesar Rodríguez en su programa Late el que hablaba del servicio y lo malo de los garzones en Chile, salvando las honrosas y espectaculares excepciones y me llamó poderosamente la atención la cantidad de acepciones con este ítem. Comentarios en Tripadvisor y la guinda de la torta, Reclamos.cl incluso me metí en una pagina que hacia una apología del trabajo sacrificado en muchos casos de garzones meseros y los mal llamados mozos, para entender tanta hostilidad. Lo cierto es que son muy mal tratados, poco capacitados y muchas veces incluso trabajando solo por las propinas, jóvenes que necesitan el dinero para seguir estudiando, con problemas y distracciones externas que llevan consigo al trabajo y este se ve reflejado en el producto final, el plato sobre la mesa de una velada para olvidar.

¿Pero quien tiene la culpa? Leo artículos, y la pelota va de autoridades pasando por los empresarios, incluso algunos especialistas en recursos humanos meten su cuchara indicando que es necesario cambiar las políticas de reclutamiento de personas. Buscar un perfil lógico. Obvio pero, la mayoría de los jóvenes trabaja por necesidad no para buscar una “carrera de garzón”.

Ahí esta la astucia de los empresarios, hombres que encuentran dinero donde nadie más lo ve, el activo país de esta nación és el joven, pero el joven empoderado, el joven que busca espacios donde las oportunidades existan, para eso es necesario empleadores que faciliten esos espacios. Hacer contratos, pagar lo que se merecen, como dice Horacio Llovet en su columna “Chile: el estigma de un servicio poco hospitalario” es una cadena de acciones positivas y esta debe comenzar por el Empresario luego un cosa lleva a la otra, y así tendremos buenos garzones. Sólo ahí podemos exigir un buen servicio a nuestros trabajadores, si aun así no se da de seguro, el despido es justificado y reportará ganancias más adelante. El recurso humano debe potenciarse, se debe invertir en capital humano, aunque este sea temporal, una pequeña inducción, fortalecimiento de habilidades blandas, manejo de situaciones conflictivas, empatía y sentimiento de pertenencia con el logo del mandil.

Es importante también que los garzones y jóvenes que quieren trabajar en servicio que se den cuenta que la pega que realizan es una de las más importantes, servir no es cualquier cosa, es hacer sentir bien a la otra persona, acogerla, mimarla y por que no decirlo regalonearla, ahí está el secreto, internalizar el concepto de que se recibe a un invitado como si fuera propio y este debe sentirse a sus anchas. No es algo denigrante servir como es la creencia popular, es casi un apostolado y en muchos casos mirado desde diferentes prismas un orgullo.

En la ciudad existen pocos garzones de oficio, esos que durante años se han paseado de restaurante en restaurante y uno los identifica como maestros, personas que dedicaron su vida al servicio y con eso pagaron sus cuentas, la educación de sus hijos y un sin fin de cosas mas, una vida de servicio llevada con orgullo y dignidad.

Hagan el ejercicio y busquen en la ciudad un garzón que lleve en el rubro más de 30 años de servicio, creo que hay uno en el restaurante de comida China de Pedro Prado con Chipana… no recuerdo otro. La cuestión es que se mira la actividad como algo pasajero, sin futuro, a diferencia por ejemplo de Argentina donde incluso existe la carrera de Garzonearía en institutos técnicos, donde aprenden desde protocolo, pasando por expresión oral hasta conceptos básicos de cocina, o sea, un trabajador completo a la hora del servicio y  ojo, que son muy bien remunerados y la propina del 20% es obligación.